Preferencias Muralísticas –  Imaginario de la comunidad y audiencias directas

Texto: Victoria Jara Cáceres
Investigación:
Victoria Jara Cáceres
Fernando Ossandón Correa
Fernanda Poblete Castro
Documento liberado el 26/06/2019

Dentro de las entrevistas individuales y colectivas realizadas para reconstruir el imaginario poblacional frente al Museo a cielo abierto y a la Villa San Miguel en cuanto tal, se incluyeron dos preguntas destinadas a conocer las preferencias de los sujetos participantes acerca de los murales, fueran estas de carácter positiva, negativa o neutral.[1] De un lado se obtuvo un resultado cuantitativo de las preferencias observadas: positiva (p), negativa (n) y discordante (d) –cuando estas se presentan de manera dividida-.

En la mayoría de los casos las preferencias se refieren a un número limitado de murales conocidos por las personas, según sean sus hábitos y comportamientos de traslados cotidianos hacia la escuela, el trabajo u otras actividades del diario vivir. En el caso de las entrevistas colectivas se sometió a los participantes al ejercicio de observar y luego seleccionar murales respecto de un set de fotos impresas -en tamaño postal- desplegados en una mesa ante sus ojos.

Por tal motivo, la muestra de murales mencionados definitivamente no es representativa –estadísticamente hablando- de los gustos de los sujetos entrevistados –vecinos, transeúntes y/o turistas visitantes-, sino tan solo iluminativa de probables tendencias relacionadas con el gusto temático, estético y expectativas pictóricas que evocan los murales en las personas que actúan como audiencias. Las tendencias cuantitativas que se informan a continuación son introductorias de aquellas que se configuran a nivel del imaginario discursivo, vale decir, en torno a las razones que los entrevistados esgrimen para señalar sus preferencias.

Caracterización de la muestra [2]

Número total de estrevistados/as80
Vecinos/as51
Visitantes29
MujeresHombres
4832
Caracterización Etaria
Niño (a)17
Adolescente15
Adulto joven12
Adulto17
Adulto mayor19
Total visitantes29
Visitantes guiados (Centro Cultural Mixart)21
Visitantes turistas y transeúntes8

Registro de preferencias

Total preferencias152
Vecinos/as93
Visitantes59

Las preferencias de los entrevistados señalan adhesión o gusto, favorable o desfavorable, por murales elegidos espontáneamente por ellos mismos –salvo, como se señaló, en las entrevistas colectivas-.

Un porcentaje importante de personas, difícil de calcular, respondió “me gustan todos”, evidenciando su conformidad y entusiasmo con el museo, o su autopercepción como sujeto carente de la formación artística suficiente como para sostener un juicio de valor.

Las respuestas a la pregunta “¿cuál mural le gustó menos?”, solían aparecer una vez que la conversación estaba encauzada y que los temores internos de cada entrevistado/a de no saber qué responder se batían en retirada.

Tabla 1: Mención murales según preferencias positivas, negativas y tendencias

Nombre muralTotal mencionesPreferencia positiva (p)Preferencia negativa (n)Tendencia
0. Plaza La Unión 110(p)
1.- Los Prisioneros15141(p)
2.- Mujer fuerza nativa220(p)
4.- Mely Wuayra211(discordante)
6.- Mitología de Chiloé110(p)
7.- Escritores chilenos330(p)
8.- Los Habitantes312(discordante)
9.- Integración761(p)
10.- Nuestra feria11101(p)
11.- Tribus urbanas101(n)
12.- Carnaval Latinoamericano110(p)
14.- Seres de Luz220(p)
15.- Interconectados321(p)
17.- Señales de vida330(p)
18.- Juanito San Miguel321(p)
20.- Horse725(discordante)
21.- Fuerza110(p)
22.- Humanidad321(discordante)
Ex 23.- Los Ciclos de la Vida312(discordante)
23.- La sangre de este suelo550(p)
25.- El Beso211(discordante)
26.- Neoliberalismo por la razón o la fuerza734(discordante)
28.- La China770(p)
29.- Somos Latinos220(p)
31.- Resignación761(p)
33.- Sanación Equilibrio880(p)
35.- Las Flores202(n)
36.- Loica101(n)
37.- Padre Hurtado422(discordante)
39.- Mi niña523(discordante)
40.- Día del joven combatiente220(p)
42.- La Patagonia también es parte de Chile110(p)
43.- Universos diversos550(p)
44.- Yo no soy el individuo330(p)
45.- Mujer, tierra, vida, conciencia211(discordante)
46.- La Bienvenida110(p)
47.- Anónimo110(p)
48.- Añumka110(p)
49.- Vive tus sueños550(p)
50.- De adentro para afuera110(p)
51.- Qué vuelen todas las alas110(p)
52.- La Tierra dirá330(p)
53.- Seres en línea101(n)
s/n Psicodélico vanguardista101(n)
s/n Mural cercano a La Minga110(p)
s/n Mural Tinta y sangre (de la fábrica)110(p)
Fuente: Elaboración propia. Victoria Jara, equipo de investigación social Antesala

Del total de 46 murales mencionados, 31 son valorados de manera positiva (p), 5 de forma negativa (n) y 10 reciben valoraciones positivas y negativas (discordante).

Preferencias positivas

En este análisis de preferencias, cabe destacar el mural n° 33. Sanación Equilibrio (Colectivo Las Abusa, Chile, 2013), puesto que posee solo menciones positivas. Los entrevistados son de variadas características y entre ellos se cuentan 7 mujeres y 1 hombre; entre estos, 5 son vecinos y 3 visitantes, 4 son entrevistadas de la tercera edad, 2 son adultos jóvenes y 2 adolescentes. En el caso particular de esta obra las valoraciones destacan los materiales que se utilizaron para su confección, entre los que se cuentan espejos y cerámica. En ese sentido, lo que agrada es la innovación y el uso de la técnica del mosaico. Esto último va más allá, ya que esta obra -que está ubicada frente a la Plaza México, hacia el interior de la villa- cumple el rol de coronar el “escenario” que se encuentra a sus pies. Además de lo anterior, los asientos de la plaza fueron intervenidos con mosaicos por una agrupación de mujeres de la población –actual Taller de Mosaicos Villa San Miguel-, extendiendo visualmente el alcance de la obra.

En síntesis, este trabajo es evaluado favorablemente por su aporte estético al entorno inmediato y por el efecto visual de la técnica utilizada, en palabras de una entrevistada: “El que me gusta también es el de la Plaza (México) en el [pje.] 8, el de los espejos. Es precioso ese trabajo, el espejo, todo eso.” [E. 55]. Siendo esta la primera plaza intervenida con mosaicos, se convertía también en un mural innovador, luego vendrían otras.

La innovación técnica alcanza también al mural n° 43. Universos diversos: ciclos en el micro y macro cosmos (Juanita Pérez y Anís, 2015), confeccionado con pintura acrílica e incrustaciones de tapas de botella plásticas –un guiño al reciclaje-, el cual goza de 5 valoraciones, todas positivas también.

 Por otro lado, un mural emblemático que también posee en su mayoría menciones positivas es el n° 10. Nuestra Feria (Salazart, DKR y Oet, Chile, 2011). En este caso quienes evalúan son 5 mujeres y 6 hombres, de los cuales 7 son vecinos y 4 visitantes, 1 tercera edad, 1 adulto, 5 adultos jóvenes, 1 adolescente y 3 niños. Lo anterior, indica que las opiniones alcanzan a un público variado, aunque apuntan principalmente a lo significativo del tema artístico de la obra. Aluden específicamente a que representa un sentido de pertenencia a la Villa San Miguel, extendiéndose a una representación de los barrios o ferias libres barriales, de modo que si bien en la imagen se representa con realismo particular la feria de la Villa, es fácil asociarla con otras en el resto de Santiago o de Chile. Una de las entrevistadas se refiere a ello de la siguiente forma: “Yo no encontré el más bonito el de la feria, pero sí lo encuentro el más representativo del barrio, o de los chilenos.” [E. 36]. Esta entrevistada diferencia el valor de la técnica o estilo del mural, para pronunciarse sobre el mensaje, lo cual sucede también con las demás obras de gran valoración.

Otro elemento destacable de este mural es el ingenio de su autor –Salazart-, quien al hacer una representación realista, figurativa, aprovecha de dibujar su obra y al museo a cielo abierto dentro de la misma (pone su nombre en la camiseta de fútbol de uno de los personajes centrales de la imagen), tal como sucede con la célebre Las Meninas, de Diego Velásquez. En palabras de otra entrevistada: “Es que en la parte de arribita sale un edificio, una como escalera y están pintando; está muy de fondo, pero se nota la persona con ropa amarilla que está delante, se nota el carro en medio… es básicamente el mismo mural que todavía no está terminado.” [E. 48]. La preferencia negativa fue emitida por un niño del taller de fútbol de entre 6 y 11 años. El argumento asociado a esta valoración se relaciona con que el estilo es “muy clásico” [E.56].

China, n° 28 (Javier Barriga, Chile, 2016), es otro mural que posee un alto número de menciones (7), todas positivas. En este caso, los entrevistados corresponden a 5 mujeres y 2 hombres, siendo 6 vecinos y 1 visitante, 2 adolescentes, 3 adultos y 2 adultos mayores. Los comentarios se asocian a que es sencillamente “bonito”, sin que se profundice más. Se puede suponer que esto sucede porque la obra cumple formalmente con puntos clave: la imagen se comunica claramente, es colorida y además, de fácil acceso visual (no hay grandes distractores en su entorno inmediato). Por otro lado, el artista pudo jugar con el contexto, ya que utilizó a su favor, como parte de la obra, una ventana del edificio, lo que le da una característica particular. Lo mismo se ha podido observar en otras obras, como por ejemplo la de Caiozzama, quien pudo usar en beneficio de su obra (n° 57. Elemento Vital, Chile, 2018) la existencia de árboles en su entorno inmediato.

Otro punto importante de China lo aportó una de las entrevistadas, acerca del disfrute que provoca la observación del proceso de pintado y su identificación: “El 28 me gusta mucho porque yo lo vi cuando lo estaban haciendo. Era una niña encaramada que estaba cuando estaban haciendo las trenzas. Me llama mucho la atención porque me recuerda mucho a mi nieta, que tiene el pelo largo y todo. Está muy bien el colorido. Es una verdadera china, por su traje, por sus trenzas, me encanta. Por eso me gustó.” [E. 27b]. Esta opinión sintetiza gran parte de los aspectos mencionados anteriormente.

 El mural n° 33. Resignación (INTI, Chile, 2013) es otra obra que suscita una considerable cantidad de menciones, en su mayoría positivas, pero es interesante este caso por la cantidad de interpretaciones y, en consecuencia, de reflexiones que surgen a su alrededor. Son 7 las preferencias obtenidas, de las cuales 6 son positivas y 1 es negativa; 4 corresponden a visitantes y 3 a vecinos, una a 1 niño, 2 adolescentes, 2 adultos jóvenes y 2 adultos. Uno de los entrevistados -al ser consultado sobre el porqué de su elección- respondió “Por lo que representa.” [E.11], sin mayores detalles.  A lo anterior se suma la mención certera de uno de los entrevistados más pequeños, “Me parece llamativo porque representa un lado de la persona y el otro.” Cuando se le pidió especificar, añadió que sería la expresión de “El día y la noche” [E 57], probablemente guiándose por los colores utilizados, ya que el autor en el costado izquierdo utilizó tonalidades amarillas, mientras que al lado izquierdo usó colores próximos al azul.

La mención que prosigue, realizada por una estudiante universitaria, consigue completar las preferencias anteriores en torno al mural n° 33. Resignación, siendo la única mención negativa que obtuvo la obra. La joven expresa “Este es el primer mural que visualizamos en el recorrido y menciono esta no preferencia por un tema netamente de sensaciones, no artísticos. Bajo mi perspectiva, el mural tiene un trasfondo basado en la conquista de América, pues en la dualidad de los seres representados se puede apreciar un ser católico, deducido por la cruz que porta en su mano, y un ser indígena, nativo americano, debido a la alusión a los elementos que brinda la madre tierra (Pachamama).” [E.53]. Tras dicho análisis, procede a hablar de sus percepciones emocionales: “Este mural me provocó angustia, al imaginar lo violento del proceso de conquista española hacia el mundo indígena. El mural precisamente lo pone en evidencia, al mostrar al ser católico portando balas, situación que a mi parecer indica que el español católico trajo muerte y violencia al continente americano. La sensación se agudizó cuando leí el título: “Resignación”, pues pensé que esa fue una de las pocas opciones que le quedó al mundo indígena luego de la conquista.” [Ibíd.].

Como un punto aparte, destaca una preferencia expresada como deseo cumplido. El entrevistado menciona –un tanto desinformado- que “El único que falta que venga a pintar acá, creo, es un muralista muy importante que tiene los que están afuera del Metro Bellas Artes, el INTI. Es el que falta, él es el único que no ha venido a pintar acá.” [E.13]. Este testimonio refrenda la idea (hipótesis de trabajo) de que las personas que viven en la Villa no “asisten” al museo sino que transitan por este algo desaprensivamente, los murales son parte del paisaje. En general, son los turistas y los estudiantes bajo visitas guiadas quienes prestan más atención a los murales, los cotejan con sus impresiones y deseos, los comparan entre sí y se informan al paso que disfrutan el recorrido.

Finalmente, el mural que posee mayor cantidad de menciones es el n°1. Los Prisioneros (Peña, Jano, Basti, Gesak, Hozeh, Pobre Pablo y Ecos, Chile, 2010). En este se rinde homenaje a una de las bandas de música más importante del rock chileno. Son 15 menciones en total, de las cuales 14 son positivas y 1 es negativa; son 9 menciones de vecinos y 6 de visitantes; 7 son hombres y 8 mujeres; 1 niño, 1 adolescente, 4 adultos jóvenes, 7 adultos y 2 adultos mayores. En el caso de esta obra, las menciones se relacionan todas con que la banda “Los Prisioneros” es una encarnación de la identidad barrial y de reconocimiento nacional, debido a que uno de sus integrantes vivió en la villa. Algunos de los comentarios aluden al hecho de que pobladores estudiaron en el Liceo Andrés Bello de la comuna de San Miguel o que, sus hijos fueron compañeros de los integrantes de la banda. Esto también es sabido por visitantes: “El mural tributo al famoso grupo nacional “Los Prisioneros” me gustó fundamentalmente porque es parte de la identidad de la población San Miguel.” [E.53]. La mención negativa se relaciona con el estilo y la técnica utilizada, ya que de acuerdo a lo expresado por el entrevistado, no consigue capturar los rostros de los personajes que se busca representar, siendo irreconocibles, a pesar de la intención realista de su técnica.

En suma, las preferencias positivas más potentes en el público son aquellas que refuerzan elementos de identidad pre-existentes en la población. El reconocimiento de ciertos “personajes” y “situaciones” son más fuertes que los mensajes poéticos y sugerentes. Con todo, llama la atención la gran cantidad de murales que registraron una valoración positiva por parte de los entrevistados (30), prácticamente la mitad de los existentes en el período de entrevistas. Esto significa que la acepción “me gustaron todos”, que no se cuantificó por cuanto surgió espontáneamente, encuentra cierto respaldo en quienes si se atrevieron a explicitar sus preferencias.

Preferencias negativas

Los murales que se ubican en esta categoría son n° 11. Tribus Urbanas (Santiago Under Crew -Saile, Inti y Hess-, Chile, 2011), n° 35. Las Flores (Colectivo Están Pintando, Chile, 2013), n° 36. Loicas (Charqui Punk, 2013, Chile), n° 53. Seres en Línea (Jacoba Niepoort, Dinamarca, 2018) y un mural s/n descrito como Psicodélico Vanguardista –existente en el sector, pero que no constituye parte del museos-; y corresponden a aquellos que solo tienen menciones negativas. Es importante señalar que corresponden a un número marginal en comparación al total de las impresiones recabadas (observar tabla 1).

En cuanto a lo que sucede con el mural n° 35. Las Flores, las únicas dos (2) menciones que posee son negativas y – de acuerdo a lo expresado por los entrevistados- su descontento con la obra radica en que no aborda un tema social, aparece como decorativo, desmarcándose levemente del carácter comunicativo del resto de las obras del museo. “A diferencia del resto de las obras, con las cuales podía identificar distintos aspectos sociales, medioambientales, políticos y muy humanos, éste se me presentó muy distinto al resto y se enmarca principalmente en la estética. No dudo que debe haber motivos detrás de la realización de la obra, sin embargo, no me sentí especialmente cercana a él. Siento que la mayoría de los murales del MacaSaM tienden a comunicarse mucho entre sí; sin embargo no logré, personalmente, enmarcar esta obra con el conjunto de los murales vistos.” [E. 53]

En el caso del mural n° 11. Tribus Urbanas, este solo posee una (1) mención, la cual destaca los problemas de comunicación que pueden poseer las figuras del mural. Otra entrevistada, joven universitaria, menciona que “Aquel mural no es de mis preferencias porque utiliza muchos colores y figuras en la obra, que pueden confundir al espectador sobre el mensaje a representar. Además, la figura de al medio no sabría identificar qué es lo que significa, no observo elementos característicos de alguna tribu urbana en particular que me sirva para identificar a la figura de al medio. Así como también la tipografía del graffiti no logró establecer lo que dice en palabras, aquello puede ser una dificultad para el espectador.” [Ibíd.] Frente a ello es sugerente este análisis, pues es necesario que el espectador disponga de más información para comprender el sentido otorgado por sus autores.

De manera similar, el mural n° 53. Seres en Línea, solo cuenta con una (1) mención, la cual se relaciona con aspectos estéticos vinculados a los colores y a la temática representada. Es importante destacar que esta preferencia fue expresada por un niño quien argumenta su descontento con la obra “Porque… la pintura, o sea, no tiene tanto color y tampoco representa muchas cosas.” [E. 57]. Frente a ese comentario otro niño agrega que “No se ve bien”, para finalmente terminar junto al primer niño cuestionando lo representado: “¿Qué es? Creo que es una persona con una serpiente. ¿Es eso?, ¿verdad?” [Ibíd.].

La mención negativa sobre el mural n° 36. Loica alude a su entorno inmediato y es una opinión expresada por un niño de entre 12 y 15 años, quien argumenta “A mí no me llama la atención este. No, no me llama la atención. Y por esto, por este negocio [kiosco], que no le da muy buena pinta al mural.” [E.57]. Por su parte, el mural “psicodélico vanguardista” es rechazado por el estilo utilizado por la obra, lo cual queda registrado en el nombre se le ha otorgado.

A modo de cierre de esta sección y en sintonía con lo que se observó con las preferencias positivas, las menciones negativas se presentaron en menor cantidad que las anteriores, correspondiendo solo al 23% (35) del 100% (152) de menciones expresadas por los entrevistados. De esas 35, solo 5 se cuentan en esta sección, con los murales que solo poseen impresiones negativas a su haber, las 30 restantes se reparten en murales con preferencias discordantes o en aquellos con mayoría positiva.

Esta tendencia puede interpretarse como uno de los indicadores de éxito “no tangible” del Museo a cielo abierto en San Miguel, ya que logró derribar aquellas primeras creencias –miedos- populares sobre el tipo de muralismo que se realizaría en la villa. Este hecho termina consolidando el proyecto, no tan solo para el exterior (visitantes, medios de comunicación y autoridades) sino también para la minoría de vecinas y vecinos que se opusieron en un principio a su realización y que, con el paso de los años, han cambiado de parecer, llegando incluso a solicitar el pintado de muros no autorizados en un comienzo.

Preferencias discordantes

Desde el inicio de la investigación se pudo notar la existencia de preferencias negativas que se inclinaban hacia dos murales; sin embargo, esta tendencia no fue del todo adversa para aquellas obras, ya que dentro del universo de entrevistados también hubo quienes defendieron su existencia. Se trata de dos murales icónicos en el discurso de los entrevistados y de los organizadores del museo: n° 20. Horse (Roa, Bélgica, 2011) y n° 26. Neoliberalismo, Por la Razón o la Fuerza (12 Brillos Crew, Chile, 2012). A ellos, se suman otros dos que, al hacer revisión de datos, presentan opiniones discordantes entre los consultados: n° 37. Padre Hurtado (Colectivo Tamah, Mico, Chile, 2013) y n° 8. Los Habitantes (Mono González, Chile, 2011 [Restaurado en 2018]).

La situación descrita obligó a incorporar una nueva categoría en el análisis, la de preferencias Discordantes, que acoge a los murales en torno a los cuales se manifiestan percepciones divergentes, incluso contrarias entre sí. En esta situación se hallan diez (10) murales.

De forma general, los factores que influyen en estas valoraciones contrapuestas son: a) desagrado por el desgaste físico o erosionado de la obra, b) desagrado con los colores oscuros, c) imágenes de difícil comprensión para el espectador / que no comunican “algo” claro, d) obras de tópicos religiosos o políticos y e) murales que expresan sentimientos negativos.  Es interesante ver como las personas interiorizan la existencia de temas que polarizan a la población y desde ese punto de vista, algunos optan por tolerar o respetar, mientras que otros desean eliminar aquellos murales que amenazan con fracturar la convivencia vecinal o que sienten contrarios a su posición personal.

En el caso del n° 20 Horse, el mural recibe 7 menciones específicas en total, 5 negativas y 2 positivas. Fueron expresadas por 5 mujeres y 2 hombres; 6 corresponden a vecinos y 1 a un visitante; hay 1 niño, 1 adulto joven, 2 adultos y 3 adultos mayores. Las 5 menciones negativas son de 2 adultas mayores, 1 mujer adulta, 1 adulta joven y 1 niño, mientras que las dos positivas son de 1 hombre adulto y 1 mujer adulta mayor.

Las alusiones desfavorables en torno a Horse se refieren a que la obra expresa “emociones negativas” en relación con la imagen reproducida: “Creo que el que menos me gustó es un caballo que hay. Como que no tiene mucho sentido el caballo, no sé qué quiso decir el autor. Yo soy amante de los caballos, pero ese lo veo con cara de sufrimiento. Es la interpretación personal que a mí me da, no sé al resto de las personas.” [E. 16]. Por otro lado, los colores también son un complemento para la molestia visual que produce en algunos de los entrevistados: «Es que es muy oscuro. Le encuentro los tonos muy oscuros y en las noches no lo puedes visualizar. Si no tiene la luz suficiente, a lo mejor puede ser el fondo.» [E.4] Este mismo argumento esgrime una vecina comerciante respecto del n° 22. Humanidad, de Degra, Nao, Teo, Yono, Mona, dejando en claro que no alude al motivo mapuche representado sino solo a los deslavados colores oscuros [E. 10].

Una de las menciones positivas sobre Horse se asocia a una indagación realizada por el entrevistado, quien investigó al autor y notó que era un artista belga de reconocimiento mundial: “El que mucho me llamó la atención y me puse a averiguar y (supe) que el muralista tiene impacto tremendo, es el de la cabeza de un caballo, que es de un muralista francés (sic) extraordinario, el tipo es un crack del muralismo, me metí a ver información de él y ha pintado murales en todos lados.” [E. 13]. En ese sentido podemos pensar que el entrevistado –vecino por cierto- valora la importancia del contexto de producción, vale decir la carrera del artista, de modo que su proceso de apropiación del museo es más profundo que el de otros habitantes y valora la trayectoria del artista por sobre el impacto que producen sus obras.

La polémica es evidente ya que los vecinos no captan el mensaje que, según el director artístico del museo, Mono González, el autor quiso expresar: un grito de denuncia al maltrato animal, de allí el desgarro del caballo y la apariencia de que no está terminado. “El caballo de Roa [n° 20, Horse], por ejemplo, ellos (los vecinos consultados) querían, prácticamente ´Caballito blanco, llévame de aquí al pueblo donde yo nací´, una canción como esa. Un caballito bayo, un caballo de carrera, ´ah, el caballito del carretón´”. Pero no. “Es un caballo atormentado. Es una denuncia al maltrato animal, incluso al caballo de “la fuerza de sangre”, de la explotación del animal de tiro. Entonces, cada mural tiene detrás de él un discurso. Y una intención. Y ahí está.” [E.52]

El n° 26. Neoliberalismo, Por la razón o la fuerza fue mencionado en 7 oportunidades, de las cuales fueron 3 positivas y 4 negativas; valoraciones emitidas por 6 mujeres y 1 hombre; 5 son visitantes y 2 vecinas; hay 2 adolescentes, 3 adultos jóvenes y 2 adultos mayores.

Los comentarios positivos se asocian a su carácter político, con el cual los entrevistados hacen análisis sobre los elementos que componen la obra: “El mural “Neoliberalismo por la razón o la fuerza” me gustó porque es un fiel reflejo de lo que ocurre en Chile desde 1973, cómo se impone finalmente, por la fuerza, un modelo económico que rompe fundamentalmente con el tejido social, y la población San Miguel no estuvo ajena a eso.” [E.53]. Valoraciones similares a esta fueron expresadas por 2 adolescentes y 1 adulto joven.

Los comentarios negativos, por su parte, se relacionan con tres puntos claves: a) colores, “Es que es feo, ese mural es feo. Ese mural en donde está Allende, donde sale Pinochet, es feo. Quería una cosa más colorida, más bonita. Unos arbolitos con unos niñitos, eso es lindo, pero ese mural es horrible.” [E. 27b]; b) la generación de conflictos vecinales, a causa del tema y de su explícito contenido político, que en palabras de un entrevistado se expresa de la siguiente forma: “No es de mi total agrado, debido al impacto que debe generar en la comunidad, pues dentro de ella debe haber opiniones e ideologías muy diferentes y controversiales, que pueden terminar generando disputas entre los mismos vecinos, haciendo que se terminen alejando unos de otros.” [E. 53]; c) Entorno inmediato, el cual se refiere al espacio más próximo al mural, que puede terminar siendo una ventaja o un problema para la realización de la obra. En este caso, uno de los entrevistados explica que “Aunque el mural sea interesante, factores exógenos a él generaron un malestar en mi de este trabajo artístico. Debido a esto, si sacaran estos elementos [distractores], el mural sería perfecto.” [E. 53]. Se refiere a un paradero del Transantiago y a los buses que lo usan como parada estacionaria.

Sobre el mural n° 37. Padre Hurtado, destaca el hecho de que lo controversial es el tema abordado, pues es explícito respecto a una postura religiosa que no es compartida por todos los vecinos y visitantes. Por ejemplo, uno de los entrevistados declara que “Es por algo personal del tema religioso, yo no soy creyente en la Biblia, entonces ese tipo de cosas es meterlo a la fuerza, pero claro, alguien me puede decir ´este también está a la fuerza´ y tenemos un dibujo del Mono que es político y el que cacha, cacha no más y te lo meto a la fuerza igual, pero a mí no me… y es justo donde vivo yo.” [E. 13]. De acuerdo a esta cita, si bien el entrevistado es directo en expresar el porqué de su descontento con la obra, también es capaz de demostrar una actitud de apertura sobre las temáticas abordadas en el museo, respetando su carácter comunitario, colectivo. Al contrario de dicha opinión, una entrevistada explica su selección de la siguiente forma “Lo elegí al Padre (Alberto Hurtado) porque ha hecho maravillas […] por los niños, yo también he participado con él cuando he ido a la iglesia a pagar lo que uno pide.” [E.27c]. O sea, al parecer, a mayor representatividad figurativa de un hecho de la realidad, menor preocupación por su estilo y estética.

Sin embargo, una de las menciones negativas se refiere a su estilo: “Sentimos que el mural “Padre Hurtado” está sobrecargado de colores, con dibujos que no encajan en ellos.” [E.53]. Esta última es una valoración de tipo estético y no se pronuncia sobre la temática. En este caso se puede entender porque es una obra presentada en una clave no del todo realista, donde aparecen Jesús y el Padre Hurtado en la parte superior, en primer plano, mientras en la parte inferior (de izquierda a derecha) se ven representados diferentes grupos de trabajadores de la sociedad, muy coloridos y juntos unos con otros.

Por último, n° 8. Los Habitantes (Alejandro Mono González, Chile, 2010) también aparece mencionado en esta categoría, y si bien solo registra 3 menciones, es importante analizarlo porque reafirma el punto c) imágenes de difícil comprensión para el espectador / que no comunican “algo”.

La preferencia positiva que recibe se plantea de la siguiente forma por parte de una entrevistada: “Este mural está dentro de mis preferencias porque representa a los vecinos y vecinas de la población San Miguel, pues se puede observar que se ven diferentes rostros mirándose […]. Los colores representan la diversidad que se puede crear en un solo departamento, pero a la vez expresa la comunicación, la organización de la población, la cotidianeidad del día a día entre familias.” [E. 53], opinión que se apega a lo expresado por el autor en relación con su obra y, por ende, a lo que se explica en el recorrido del museo sobre ella.

Los entrevistados que hicieron menciones negativas – dos de tres- argumentaron que el mural n° 8. Los Habitantes no les generó emotividad a causa del carácter abstracto de la ilustración: “Este mural no fue de mi agrado, ni me causó ninguna emotividad sensorial. Esto se puede deber a la abstracción que genera, ya que, según el director, este mural representa a la población y su diversidad, con vistas desde dos bloques, desde arriba hacia abajo, etc. Sin embargo, aunque tenga una representación simbólica para los vecinos, no sentí un apego con la obra, sino que de rechazo y de exclusión.” [E. 53]. El entrevistado es categórico al emitir sus últimas palabras, considerando que la abstracción puede producir un sentimiento de exclusión en el observador al no plantear una figura y una temática definida con claridad.  El segundo entrevistado –ambos son estudiantes universitarios- señala también como un hecho problemático el grado de abstracción, pero agrega que “para una persona que le cuesta interpretar los murales y las pinturas, lo más probable es que asuma que este mural no posee un significado profundo o de gran contenido.” [Ibíd.].

Lo interesante de esta situación en particular radica en que las tres menciones surgen desde estudiantes universitarios de una misma carrera y dentro del marco de una misma visita guiada, por lo que todos recibieron la misma información y parten desde una base de conocimiento más o menos similar. Este es un aspecto interesante, ya que permite observar que se debe estar abierto a las diferentes percepciones de los espectadores, puesto que estos, a pesar de tener los mismos elementos para comprender la obra, no evaluaron su aporte artístico de la misma manera. Frente a esto último, se plantea la necesidad de entender a cabalidad y respetar los múltiples factores que influyen en los gustos de los espectadores.

Criterios de evaluación de los espectadores

Los argumentos (atributos) expresados para justificar las preferencias fueron agrupados en categorías mediante un procedimiento de inferencia. Así, se pudo registrar las siguientes categorías: “Bello/bonito”, “no se entiende”, “tema”, “colores”, “entorno inmediato”, “estilo”, “técnica” y “autor”. A estas se añade el criterio “No profundiza”.

El resultado es que las preferencias positivas más reiteradas son las que incluyen temáticas asociadas con la naturaleza (8 menciones). Se pueden mencionar diversas obras que presentan aquella característica: n° 1.7 Señales de vida (Ecos), n° 23. La sangre de este suelo (Andrés Cocco y El Santo), n° 51. Que vuelen todas las alas (Valeria Merino). Debido a lo anterior, no se puede hablar de aquella temática en relación a un mural en específico, pero es importante destacarlo entre las preferencias de los habitantes y visitantes de la Villa.

En el caso particular del actual n° 23. La sangre de este suelo, a pesar de ser reciente (2018), aparece con 5 menciones y todas positivas, lo cual es un indicador de éxito para una obra que es el reemplazo del ex mural 23. Los ciclos de la vida, del cual hay 3 menciones registradas (1 positiva y 2 negativas). Este éxito del nuevo mural se puede asociar con el hecho de que cumple formalmente con tres aspectos de evaluación clave del museo: a) Colores (vivos) (“Es súper lindo, los colores, precioso. Me encanta. Todos los días lo estoy mirando, el avance, como mezclan los colores, los tonos que le dan, precioso.” [E.8]), b) Contenido amable (naturaleza) (“Ay, a mí hay varios que me gustan. Me gusta todo lo que tenga que ver con áreas verdes. Todos los que tienen agüita, arbolitos, naturaleza.” [E.10]) y c) Estilo realista, lo cual hace legible el mensaje para el vecino (“Había uno anterior, pero no se entendía” [E.18]).

Por otro lado, cobra una enorme importancia dentro del contenido de las obras la capacidad que estas tienen de evocar sentimientos. Quienes destacan este aspecto lo hacen tanto por situaciones positivas como negativas; no obstante, lo que aparece de forma más repetitiva es el rechazo que producen en algunos entrevistados la nostalgia, la tristeza o la pena que transmiten dos murales en particular: el ya mencionado n° 20. Horse y el n° 39. Mi niña. Ambos murales coinciden en que fueron realizados solo con trazado negro, uno sobre fondo blanco y el otro, color terracota, lo cual les provoca –según menciones registradas- una cierta emocionalidad negativa: “En ese edificio, mi hija y mi nieta odian ese mural. Era más chica y lloraba, donde ve que el caballo está cortado así, con cabeza de las patitas pa’ abajo. Ella lloraba y yo le decía que a lo mejor iba corriendo, no sé.” [E. 27a]. En otras palabras: “Creo que el que menos me gustó es un caballo que hay. Como que no tiene mucho sentido el caballo, no sé qué quiso decir el autor. Yo soy amante de los caballos, pero ese lo veo con cara de sufrimiento. Es la interpretación personal que a mí me da, no sé al resto de las personas.” [E. 16].

Por su parte, el n° 39. Mi niña, representa una gama de emociones más amplia. Por ejemplo, se menciona que lo que ven es una “Niña triste.”, de manera más específica “Me da nostalgia, me da tristeza.” [E. 17]. Otra entrevistada afirma que “Justo en el block de nosotros nos pintaron una niña, que no sé por qué -las personas que estaban cerca elegían lo que querían que pintaran-, y eligieron uno de una niñita que está como pidiendo pan, no sé, no me gusta. La niña de negro, con el pelito así. Es muy simple. No he visto el trasfondo de qué significa y todo eso, no sé.  Una niña como que está pidiendo algo, no sé.  Muy depresivo.” [E.55]. Lo que se destaca es que los entrevistados asocian la imagen con una niña en contexto de pobreza y aquello les genera una emoción de rechazo.

Más allá de los sentimientos, el tema elegido y la forma en la que se expresa en el muro es relevante también porque generan reflexiones en quienes observan. Lo anterior, si bien puede parecer una obviedad, se da cuando se conjugan de manera óptima los diferentes elementos que componen las obras (estilo, técnica, tema, colores, etc.). Aquello se puede observar con claridad en los argumentos con los que los niños entrevistados justificaban sus elecciones, pues se repitió la idea de una “observación de lecciones” en los murales. Así, uno de los entrevistados destaca que le gustan los murales “Porque entregan una enseñanza.” y ejemplifica diciendo “[…] Como el de la feria, que hay que esforzarse para tener una casa o algo, hay que esforzarse para eso.” [E. 57], asociando el trabajo feriano plasmado en el n° 10. Nuestra Feria con la posibilidad de obtener una estabilidad material. De modo similar, otro niño manifiesta: “Uno en la vida sin los sueños no es nada y por eso uno tiene que vivir sus sueños para más adelante poder cumplirlos.” [Ibíd.] tras elegir el n° 49. Vive tus sueños, de Elliot Tupac. Un último entrevistado, menor de quince años, argumentó su preferencia diciendo que “demuestra que al estudiar con los libros se puede llegar a ser alguien en la vida. Estudiando y leyendo.” [Ibíd.], reflexión que surge a partir del n° 7. Escritores Chilenos. Las conclusiones de los niños son propias de las aspiraciones de su edad, proyecciones sobre lo que este debe ser.

Para una entrevistada, similar a lo mencionado por los niños, el n° 21. Fuerza, se relaciona con la identidad del barrio, de un sector obrero, donde la idea del esfuerzo personal tiene un rol importante en el día a día de sus habitantes; y lo manifiesta así: “Me gusta porque se ve que es un hombre que va trabajando, va esforzado, tiene frutas, tiene de todo po´. Porque va con su carreta ahí. Más que hombre parece un niño que va a la feria y lleva lo que va a vender, parece flores o escobillones, parece que son esos. Por eso me gusta. Porque uno va siempre a la feria, los ve. Los colores, preciosos están. Me gustan.” [E. 27c].

Las interpretaciones, sin embargo, también pueden manifestar divergencias en relación con lo representado. Por ejemplo, se tiene el testimonio de una entrevistada adulta mayor que manifestó su descontento hacia uno de los murales nuevos: “Es que yo no he observado. El único que le digo yo, este de aquí, el que pusieron justo en el pasaje, que no me gusta. Uno de unas niñas que se están besando, se van a besar.” [E. 55]. En este caso el n° 25. El beso es llevado hacia el extremo de una interpretación, porque a simple vista no parece ser esa la intención del autor, dejando en claro que las obras de arte jamás se encuentran acabadas, dado que el espectador las termina en su mente desde su propia subjetividad. Asimismo, un niño participante de una escuela de fútbol comentó que “El beso” le gusta porque, sencillamente, son dos personas besándose. En sus palabras: “¡A mí me gusta ese! Sí, porque se están besando.” [E. 56]. En estos casos, un tema supuestamente sencillo de abordar, se torna complejo y genera alegría o disgusto, sin poseer una intención polémica per se, como si sucede con el “mural político” o con el “mural religioso” que si buscan interpelar de manera cognitiva al espectador.

De un modo u otro queda en evidencia que la percepción de los sujetos está mediada por asuntos de “estilo” y no sólo por los “temas”. Se puede observar la necesidad de ver algo figurativamente claro, de modo que lo expresado se interprete con facilidad. Además, la preferencia por imágenes realistas conlleva el ideal de que lo observado esté bien logrado (ver más arriba los comentarios sobre los murales n° 1. Los Prisioneros y n° 10. Nuestra Feria), es decir que la obra esté técnicamente bien desarrollada. Aquí se puede incluir el uso del Lettering, como es el caso del n° 49. Vive tus sueños, el cual es evaluado favorablemente por los entrevistados, ya que cumple con expresar una idea de valor universal.

El criterio de evaluación que se ha denominado “Entorno inmediato”, aborda lo que se explica más arriba acerca del n° 26. Neoliberalismo por la razón y la fuerza, obra que convive con un paradero de microbuses, situación que merma las posibilidades de observación. Otro caso similar es el n°. 36. Loica, que se ve “afectado” negativamente por su entorno inmediato. La condición de convivir con un kiosko a sus pies es considerado negativo por algunos entrevistados: “A mí no me llama la atención este. No, no me llama la atención. Y por esto, por este negocio, que no le da muy buena pinta al mural.” [E. 57]. Un caso diferente es del n° 16. Tala, (Agotok, 2011, reemplazado en la actualidad), en el cual los vecinos del edificio se rehusaron a que se pintara el muro nuevamente a causa de que el proceso de pintado implicaba dificultades para uno de los vecinos, quien estaciona su automóvil a los pies del muro, justamente donde debían ser ubicados los andamios. Aquellos son temas de “entorno inmediato” que influyen de forma determinante en el desarrollo del museo, situaciones en las que el C. C. Mixart ha optado por zanjar siempre respetando las voces de la comunidad afectada (copropiedad)-. En ocasiones más favorables, el artista puede adaptar su obra al contexto, como se menciona más arriba aconteció con el n° 28. La China o el n° 58. Elemento Vital. Ejemplos de influencia positiva del entorno inmediato lo proporcionan el n° 29. Somos Latinos, de Payo, que integra en una sola unidad al kiosco con el muro mediante figuritas ilustrativas, entre otros que logran el mismo efecto; también el ya mencionado n° 33. Sanación Equilibrio, que sirve de cabecera de la Plaza México, dotada de un escenario y mobiliario intervenido con coloridos mosaicos en continuidad con los motivos del mural.

Finalmente, un criterio cuya profundización es importante es aquel que evalúa los “colores”, debido a que se deben considerar dos ejes analíticos. Por un lado, los colores de producción, es decir, los pigmentos originales utilizados en las obras y los cuales influyen automáticamente en la percepción de estas, criterio que ha sido abordado ampliamente más arriba. Se observa una tendencia a destacar aquellos murales de colores vivos y rechazar aquellos con colores oscuros o en blanco y negro. Por otro lado, se debe pensar en el desgaste que sufren los colores con las inclemencias del tiempo, murales que se presentan descascarados o deslucidos. Hay algunas menciones –no demasiadas- que ejemplifican el punto con claridad: “A mí me gustó uno de cuerpos que se entrelazan… Aunque pienso está un poquito deslavado, tal vez (por efecto de) el sol, pero me gustó el diseño.” [E. 21]. Esta preferencia alude al n° 15. Interconectados y es una opinión positiva acompañada de un “pero”, que podría no estar presente si el mural se encontrara en mejores condiciones físicas o fuera restaurado.

En referencia a esto último, se debe agradecer el período 2018 – primeros meses de 2019- como una oportunidad para artistas, vecinos, visitantes y también para los propios impulsores del proyecto de mejorar la colección, no solo creciendo en cantidad, sino también conservando la calidad de lo expuesto. Lo precedente fue posible a partir de alianzas del C.C. Mixart con empresas encargadas por el Minvu de mejorar gran cantidad de edificios, procediendo a pintar su exterior. Gracias a dichas relaciones, se pudieron hacer restauraciones en obras emblemáticas, como por ejemplo en el n° 8. Los Habitantes, de Mono González (2011), así como en el n° 38. Ofrenda, de Ian Pierce “Ekeko”. Sumado a lo anterior, se debe valorar la renovación de murales que se ha llevado a cabo en el mismo período, proceso en el cual algunas obras han conservado el nombre, el tema y el autor, pero renovado la imagen, como el n° 3. La casa en el árbol, de Koshayuyo y colectivo Causa, mientras que en otras ocasiones han sido reemplazados por la mano del mismo autor o por nuevos talentos, ad hoc con los azares propios del arte urbano visual.


[1] ¿Cuál mural le gustó más?, ¿por qué? // ¿Cuál mural le gustó menos?, ¿por qué?

[2] Se definieron los sujetos básicos a entrevistar: vecinos/as, grupo compuesto por habitantes de la Villa y territorio aledaño, dirigentes sociales y/o comerciantes; visitantes, a título individual o resultado de visitas guiadas escolares y educacionales, incluye también a turistas y transeúntes, que atraviesan caminando la Villa San Miguel, de preferencia por la av. Departamental. Como variables independientes se tomaron en consideración el sexo y la edad de las personas. Categoría aparte, complementaria, fue la de artistas, quienes emitieron opiniones y sentimientos respecto de las preferencias de los vecinos, detectadas por ellos mismos. Las entrevistas se realizaron de manera presencial, salvo excepciones, entre enero de 2018 y marzo de 2019, siempre a cargo de dos integrantes del equipo de investigación. Las entrevistas fueron grabadas en audio, luego transcritas, posteriormente categorizadas y analizadas para su posterior interpretación.

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