PRENSA: Javier Barriga, artista: “Mis modelos son rubias, y eso despierta un extraño sentimiento de discriminación en algunas personas”

Entrevista realizada por: Constanza Gutiérrez
Publicada en: Revista Santiago
30 de marzo del 2017.

Fotografía extraída de Revista Santiago, marzo del 2017.

Javier Barriga es uno de los tantos artistas que han puesto su talento a disposición del proyecto del Museo A Cielo Abierto en San Miguel. La obra que realizó en ese espacio se llama “China” y, describiéndola de manera somera, es el retrato de una joven de cabellos castaños que apunta su mirada hacia un fondo oscuro. De su rostro no sabemos nada, sin embargo, ella viste un traje costumbrista, aquel que representa a la mujer campesina chilena (de ahí el nombre). Su obra, dentro de la estética del museo, destaca por poseer un carácter realista, por su magnitud –como la mayoría de los trabajos de este espacio cultural- y también, por ser uno de los murales que da la bienvenida al visitante.

No obstante, en la entrevista que les presentaremos más adelante, el autor se refiere principalmente a su primera obra callejera, Ganza, que está ubicada en Miraflores con Santo Domingo en Santiago Centro. A partir de ella, aborda diversos temas, como por ejemplo, la estética en sus pinturas, la influencia Renacentista en su realismo, además de referirse al sentido social de su trabajo. Sobre este último punto, explica que su interés por “democratizar el arte” se ha traducido en el  uso del espacio público y todo lo que esa decisión conlleva: los cruces con la institucionalidad pública y privada, el apoyo entre los integrantes del mundo del graffiti y, finalmente, su batalla contra el monopolio del uso del espacio público por parte de la publicidad.

Nuestro interés por esta publicación se debe a que Barriga es tremendamente asertivo y honesto al mencionar las aspiraciones y problemáticas que envuelven su práctica artística. De este modo, se convierte en un rebelde de la Academia, no en un sentido estético, sino en cuanto a soporte y formato, ya que la mímesis pictórica se asocia más al museo o a la galería que al exterior.  Es el gesto del muralista de querer sacar sus obras a la vía pública el que expresa el sentido crítico de su trabajo. En sus palabras: “No es muy difícil que la experiencia de visitar una exposición resulte frustrante y que la persona concluya que no entiende el arte. Los textos de las exposiciones a veces resultan indescifrables, pretenciosos y desconectados de la vida cotidiana. Por eso quise pintar en las calles.”. Para terminar, quedan invitados a leer por completo la  entrevista publicada por la Revista Santiago.

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